Un paraíso por descubrir
En el corazón de la ribera del duero
Hay lugares donde la tierra habla, y el vino es su voz.
Nuestro viñedo, con 60 hectáreas repartidas en más de 100 parcelas, es un paisaje vivo donde cada suelo —arcilla, arena y caliza— y cada cepa, marcada por el paso del tiempo, aporta un matiz distinto. Este mosaico natural es el origen de la personalidad de nuestros vinos.
Creemos en el valor de lo auténtico. Por eso, trabajamos únicamente con uva procedente de nuestras propias viñas, acompañando cada ciclo de la vid con respeto y paciencia. Cultivamos en vaso, como se ha hecho siempre, dejando que la tradición guíe nuestras manos.
Cuando llega la vendimia, todo se detiene. La recolección es manual, racimo a racimo, eligiendo solo aquello que ha alcanzado su momento perfecto. Los rendimientos son contenidos —alrededor de 5.000 kg por hectárea— porque entendemos que la calidad nace en el viñedo.
Cada botella es, en esencia, un reflejo fiel de nuestra tierra, de nuestro tiempo y de nuestra forma de entender el vino.
La TIERRA
El legado de las historia
En la década de 1980, el viñedo se replantó parcialmente, introduciendo nuevas variedades de uva. Actualmente, la edad media de las vides es de 30 años, aunque algunas superan los 100.
LOS VINOS
HECTAREAS DE VIÑEDOS
Estos viñedos nos permiten capturar todo el espectro de la vinificación de la Ribera del Duero mientras cultivamos cada variedad de uva en su ubicación ideal.
Sostenibilidad
Nuestro compromiso con el futuro
Nos enfrentamos a retos muy reales y urgentes, retos que afectan al futuro de toda la vida en la Tierra. Es nuestra responsabilidad adaptar nuestro funcionamiento para contribuir a un futuro saludable y habitable.
Viñedo Sostenible
Nuestros vinos reflejan no sólo un saber hacer transmitido de generación en generación sino también una sed de innovación que nos motiva.
Cuidado & Dedicación
Nuestra inquebrantable dedicación a la viticultura y la elaboración del vino garantiza una auténtica experiencia en la bodega.
Sabor Auténtico
La mejor fórmula para enamorarse de un vino es saborear una experiencia conectada con el propio vino y ver dónde y cómo se produce.








